Asociación ilícita
El periodismo me ha dado muchas satisfacciones, entre ellas, el hecho de poder descubrir el malandraje local, cosa rara el ver lo que los demás pueden ver, pero no quieren ver...
Entre tantas cosas agradables a la vista, debemos tener en cuenta las mas viles expresiones mundanas, como la codicia como principal eje en las vidas de ciertos vecinos, los cuales a la sazón describo en esta nota.
Todo comenzó hace muchos años atrás cuando junto a varias personas descubrimos a una patota barrial (vecinos justicieros, pertenecientes al Ku - Klux - Klan barrial), incendiando una casa, en la intersección de Zapala y Comodoro Rivadavia del barrio Santa Brígida, en General Rodríguez.
Como ocurrieron los hechos
Esta casa había sido ocupada, con la anuencia de sus dueños, por un tal José, o "Pepe", o "Chileno", con su familia. Durante mas de diez años esta persona cuidaba parques, y trabajaba de albañil para varias casas de la zona. Quien debía realizar un trabajo, lo encargaba generalmente a él, ya que sus honorarios eran bastante acomodados. De más está decir que todos los vecinos especialmente una señora llamada Margarita, lo "utilizaban" a su albedrío, dada la dependencia económica que ejercía hacia esta persona, pagándole fuera de término, haciéndolo ir varias veces a cobrar y demás prácticas habituales entre los locales.
Las cosas no le fueron bien a "Pepe", ya que se separó finalmente de su mujer (Marta) y abandonó su residencia habitual. Marta rápidamente consiguió otra pareja y por varios meses todo continuó como si nada en la casa. Al tiempo y después de una ardua y áspera lucha, aparece en escena la dueña de la propiedad en cuestión y reclama a estos nuevos moradores el abandono inmediato de su propiedad, seguramente por solidaridad hacia "Pepe", quien había mantenido la propiedad en perfecto estado.
Las cosas se tornaron ríspidas, cuando ya las exigencias comenzaron a levantar el tono del reclamo. Con falsas promesas y como medio de presión hacia Marta y su pareja actual, ocuparon, con mudanza incluida, la dueña con sus hijos, el jardín de la casa en cuestión, ante la impavidez de sus moradores; teniendo que pasar dos a tres días afuera sin poder habitar su propiedad ocupada, ya que sus ocupantes no se habían retirado aún de ella. Se tomaron su tiempo para hacerlo. Un mes después y previas roturas maliciosas de la propiedad, finalmente, abandonaron la casa.
Al quedar simplemente abandonada, Margarita (esa ancianita y dulce costurera) comenzó a alborotar a los ilustres vecinos (los del KKK, recuerda?), hasta que una noche le prendieron fuego a la casa. Los autores de la noche del incendio fueron las familias Berberian / Molinelli, en su conjunto. Los grandes apañándose en los chicos, y todos a una destruyendo la propiedad "para que nadie extraño la habitara", según directrices de Margarita y de su impoluta familia.
Cabe señalar que Margarita encontró campo orégano en las pobres mentes de las familias nombradas, ya que no cualquiera se hubiera atrevido a cometer semejante delito. Los Berberian (Jorge, Fernando y los chicos) fueron en este caso los culpados, pero no los únicos culpables, ya que los Molinelli , comandados por Alfredo, corrieron mas rápidamente y se metieron en sus casa para luego disimular y hacerse los tontos. Jorge Berberian recibió de lleno de parte de "Pepe" la denuncia.
Los que llegaron a apagar el incendio, junto a las patrullas no demostraron la complicidad de la otra familia (ya que se cambiaron hasta la ropa que usaron al incendiar la casa) y mucho menos a la instigadora de este delito contra la propiedad.
Estas practicas envalentonaron a los Molinelli, integrando luego la "elitista" Sociedad de Fomento de Santa Brígida, junto a personajes de toda calaña y miembros ejecutores de cuanto acto de discriminación y abominable persecución les daba la gana realizar, simplemente "chapeando" a las autoridades de turno, y muchas veces en connivencia con éstas para "liberar y señalar" zonas de libre delito, dentro del barrio, para poder controlar el "Status Quo" logrado mafiosamente.
La Sociedad de Fomento de Santa Brígida
La Sociedad de Fomento de Santa Brígida, a la cual han pertenecido desde siempre estas familias, lejos de realizar alguna tarea a favor de la comunidad, solo cobraban la cuota social a sus acólitos para su bolsillo, además de históricamente utilizar donativos municipales, materiales para la construcción y mano de obra del Plan Trabajar y del Plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados, para su provecho particular. Estas practicas ante la municipalidad de General Rodríguez les confirieron una sensación unánime de impunidad, de la cual se jactaron siempre. Utilizaron este escalón a fuerza de insistencia y falta de control municipal, para poder mantener su "poder" ante las autoridades policiales, las cuales al ser cambiadas en lapsos cortos de tiempo, desconocieron siempre el accionar de este grupo, aunque en ocasiones, los apañaron. Ésto les ha servido para destruir una propiedad ubicada en La Pampa y Hernandarias.
Esta propiedad (cuya construcción estaba a punto de terminarse), fue mandada a derribar por Juan Loncoy (en nombre e la Sociedad de Fomento de Santa Brígida), pagando a una persona, de apellido Rojas (muy conocido en el barrio y persona de confianza de Molinelli y Loncoy), la contratación de varios peones para llevar adelante la tarea de la destrucción de la propiedad privada en cuestión. El justificativo ante quienes los veían o se enteraban de lo que estaban haciendo era "para rellenar los pozos y poder entrar son sus autos" al barrio.
Los peones fueron detenidos por la policía, éstos inculparon a Rojas y éste último a Juan Loncoy, pero como Juan Loncoy pertenecía a la Sociedad de Fomento de Santa Brígida, lo amparaba la impunidad, y por eso no le hicieron nada.
Éste Juan Loncoy, junto a Florencia, su "sobrina", han realizado todo tipo de desmanes en el barrio, cabe solamente destacar las innumerables veces que han robado energía eléctrica, para cortar el pasto y para su uso doméstico, amparándose en la impunidad de la noche, aunque luego lo harían a pleno día, produciendo un accidente casi fatal a una niña que pisó el cable que transportaba el fluido eléctrico desde el otro lado de la calle , mediante una zanjita creada a tal fin. La necesidad de limpiar tanto terreno no era por prolijidad extrema, sino para marcar su territorio (de usurpación).
Los Molinelli, los Loncoy, los Farias y demás vecinos ilustres van por mas...
Si los fraudes al ejercito, compañias de seguros y patoterismo son poca cosa para que la justicia actúe, le han sumado hace unos años la USURPACIÓN TERRITORIAL ORGANIZADA, constituyéndose de esta manera en una asociación ilícita.
Cada uno de los miembros de este "Clan" (KKK), han "ampliado" sistematizadamente, sus dominios territoriales, ante la complicidad y desidia de los instrumentos legales (policias), creándose para ellos mismos "cotos privados", a los cuales dedican tiempo y esfuerzo para custodiar, claro está, ante el mundo, son propietarios de unos tremendos terrenos, sin siquiera aguardar 20 años (de posesión) y realizar las cosas legalmente y como debería corresponder a personas civilizadas y de bien. Solo esperan a que el propietario aparezca, para ir todos juntos a defender los territorios ocupados ilegalmente, no se si le quedó claro: ILEGALMENTE.
Las nuevas incorporaciones a la cofradía, son recientes, un sujeto ejemplar, llamado Horacio Farias, alias "Piero", y con antecedentes policiales por robo, comenzó a instalarse de a poco en la calle Paraná al 470, frente a los Loncoy (justamente quien juntára firmas para denunciarlo por acopio incierto de mercadería en su (supuesto) terreno y por dominio incierto de los camiones y trailers que en su (supuesta) propiedad estaban estacionados, aduciendo las ratas que juntaban y el aspecto que dejará al residencial barrio).
Tanto Loncoy, como Molinelli y demás vecinos ilustres, en nombre de la Sociedad de Fomento de Santa Brígida, comenzaron a tratar de echar a estos Farias del barrio, ya que desde el principio y en principio los discriminaron.
Enviaron varias veces a un tal Raúl a robarlos, junto a él un vecino de la misma calle, se metió en su territorio para hurtar escombro para tapar los pozos, claro que todo esto fue antes de tomar partido en contra de un servidor, para lo cual se unieron olvidando lo anterior, abocándose todos juntitos a luchar en mi contra, creyendo que amenazándome entre todos se me iban a olvidar las cosas... (Han cometido un gran error)
Dueño del lote 24 de la manzana 332, ubicó sus reales en los lotes 22 y 23, para luego tomar el 25. De no mas de 3 meses de residencia, supo, mediante sus antecedentes, sumarse al "Club" (KKK), y comenzar su escalada de usurpación hacia terrenos con posesión veinteañal (de un servidor), teniéndose que mascullar sendas denuncias por violencia.
Cabe mencionar que en su locación anterior a ésta, se peleó con todo el mundo matando perros de los vecinos y violentándose tanto él como su familia, hasta resultar insostenible su permanencia en el albergue anterior, por lo que deciden venirse a Santa Brígida para, con la anuencia y complicidad de estas familias, comenzar nuevamente su escalada de violencia.
En esta oportunidad al amparo de Florencia y Juan Loncoy, Alfredo Molinelli y demás acólitos comenzaron a destacarse en sus prácticas violentas.
Estos Farias usan a sus propios hijos para "el trabajo sucio" (su hijo Martín ya tiene causas pendientes ante la justicia) y para realizar practicas de terror de todo tipo, brindandoles un futuro promisorio en alguna carcel o muertos, si siguen a pie y juntillas los consejos paternos de robo y destrucción de la propiedad privada a su alrededor. "Marcan" casas a su alrededor sacando fotos a plena luz del día, planeando saqueos a futuro. Toda participación policial en su contra esta siendo contrarrestada, ya que esgrimen su amistad con funcionarios policiales locales. (algunos policías les creen)
Espero que a corto plazo y "DE OFICIO" las autoridades judiciales tomen cartas en este asunto, los buenos vecinos de este hermoso barrio ya no quieren participar en nada gracias a estas mafias, la gente quiere hacer cosas, pero estos personajes les han sacado el dinero por años y no han hecho nada para el barrio. La falta de compromiso y deseo de involucrarse en cuestiones comunitarias, tiene mucho que ver con el accionar de estos grupos fomentistas, los cuales constituyen una real y verdadera ASOCIACIÓN ILICITA